¡Hola! ¿Cómo estáis?
Hoy quiero hablaros de
un término que, aunque cada vez se escucha más, reconozco que yo no lo había
utilizado nunca: el crush literario. Vivimos un momento en el que los
conceptos en inglés se van colando en nuestro día a día para definir sensaciones que quizá antes describíamos sin ponerles etiqueta. Sin embargo, he de admitir
que, en este caso, la etiqueta tiene su encanto.
Un crush literario
es ese personaje que nos enamora, que nos despierta admiración, ternura o
curiosidad. Ese protagonista -o secundario, que también los hay maravillosos-, que aparece en una novela y, de repente, nos engancha un poco más de la
cuenta. Puede ser por su forma de hablar, por cómo mira, por su historia
personal o, tal vez, por sentirnos, de alguna manera, identificados con él por lo que nos inspira o nos
remueve por dentro.
Existen muchos tipos de
crush literarios: los que nos conquistan, los que nos hacen reír, los que
nos protegen desde la ficción, los que nos enseñan algo importante o incluso
aquellos que nos rompen el corazón y seguimos queriéndolos igual. Cada lector
tiene los suyos, y cada uno llega en un momento distinto de la vida.
No me lo había planteado, pero he de confesar que a mí esto me ocurre con casi todos los personajes de las novelas de Nicholas Sparks (Colby Mills, en "Un mundo de ensueño"; Noah Calhoun, en "El cuaderno de Noah"; Adrianne y Paul, en "Noches de tormenta"...). En realidad, podría decir que son esos pasajes que solo sabe crear él y que, de una forma u otra, consiguen hacernos soñar. No obstante, sin un personaje bien construido y que nos llegue al corazón, es complicado conseguir provocar este tipo de sensaciones.
El saber describir una mirada, sentir cómo el
silencio habla en pocas líneas y el apreciar cómo se nos eriza la piel en una
escena en la que parece que seamos parte de ella no es fácil; pero si además
interviene un personaje que nos conquista, el éxito de la historia está más que
garantizado. De hecho, es probable que no la olvidemos y recordemos a esos “protagonistas”
con cariño y de un modo especial.
Al final, un crush
literario no deja de ser una forma bonita de reconocer que la literatura nos
despierta un tipo de sentimiento diferente, que los personajes pueden
convertirse en compañía y que, a veces, nos regalan emociones que permanecen
mucho después de cerrar el libro. Podríamos referirnos a estas mismas sensaciones
si ponemos como ejemplo películas en las que salgan actores o actrices que nos
gustan; pero nos iríamos a otro tipo de debate del que quizás hablemos en otra
ocasión.
¿Y vosotros? ¿Habíais
utilizado este término? ¿Tenéis algún crush literario?
Por hoy me
despido. Gracias por estar ahí.
Hasta el
martes que viene. ¡Feliz semana!
PD: Nunca
dejéis de soñar.

Desconocía este término y su aplicación, así que siempre se aprende algo nuevo.
ResponderEliminarUn abrazo y sigue así de bien.
Curioso, lo desconocía. Me lo apunto! 😉
ResponderEliminar