martes, 28 de julio de 2026

MANÍAS LECTORAS

  ¡Hola! ¿Cómo estáis?

  Aunque ahora en verano quizá se lleve más el lector portátil -donde se pueden llevar gran cantidad de novelas en un solo aparato- o el audible -cómodo para escuchar en cualquier sitio-, seguro que más de uno seguís manteniendo la buena tradición de leer en papel. Muchos intentan evitar llevarse el libro físico a la piscina o a la playa por miedo a que se estropee, pero otros continúan adentrándose en las historias con el método de siempre.

  Por eso hoy me gustaría plantear una “manía” que siempre me ha llamado la atención. La pregunta es sencilla: ¿soléis subrayar y/o escribir en los libros? Es curioso ver, en algunos vídeos de Internet, cómo muestran una obra con frases subrayadas con rotuladores fluorescentes o incluso con comentarios en los márgenes. Por otro lado, también vemos lectores que llenan las novelas de posit de colores -de estos pequeñitos-, para señalar las partes que les han gustado o quieren recordar por alguna razón.

  Tal vez, si yo tuviera que elegir un método, me quedaría con este último. El subrayar un libro me produce una sensación extraña; difícil de explicar. Como si lo estuviéramos estropeando de alguna manera. Sé que podría decirse que la manía la tengo yo por criticarlo, y no el hecho de que se haga; pero no puedo evitar que me dé un poco de pena ver un libro subrayado y, además, escrito por todas partes.


  Está claro que cada uno disfruta de la lectura a su manera, pero hay algunas formas que me sorprenden. Es cierto que alguna vez he querido guardar frases de determinadas novelas -sobre todo, de esas historias románticas de Nicholas Sparks (si pincháis, os llevará a una entrada donde hablé de diferentes libros de este escritor, destacando algunas bonitas frases) que ya os he nombrado en más de una ocasión-. Sin embargo, no “ensucio” el libro de esa manera. O las escribo en el móvil, en una libreta o en cualquier papel que tenga a mano; o bien, pongo uno de esos posit para poder señalar dónde se encuentra y luego la apunto en otro lugar.

  ¿Y vosotros? ¿Subrayáis un libro y/o escribís en él cuando hay alguna frase o párrafo que os gusta, o preferís mantenerlo intacto?

  Por hoy me despido. Gracias por estar ahí.

  Hasta el martes que viene. ¡Feliz semana!

 

PD: Nunca dejéis de soñar.

 

martes, 21 de julio de 2026

RELATO: "EL ANFITRIÓN DE FRÍAS"

  ¡Hola! ¿Cómo estáis?

  Hoy quiero compartir con vosotros un relato que escribí hace unos meses. Lo presenté a un concurso que pedía una historia ambientada en la ciudad de Frías (Burgos), así que tuve que adaptarme a unas características concretas. Una vez más, no gané, pero me ha hecho mucha ilusión sumar una nueva historia a mis escritos. Y, sobre todo, comprobar que pude crearla dentro de un plazo marcado; eso siempre me impulsa a seguir adelante.

  Lo cierto es que es distinto a lo que suelo escribir; un género en el que hasta ahora no me había sumergido: fantasía. No llega a ser fantasía pura, pero sí tiene un toque mágico que nace de las tradiciones reales de Frías. Podría decirse que es fantasía juvenil mezclada con realismo mágico; una historia donde la emoción y el ambiente hacen de pasadera entre lo real y lo imaginario.

  Es la historia de una noche en Frías, vista a través de los ojos de un niño que siente que la fiesta lo elige a él.

  Lo titulé: “EL ANFITRIÓN DE FRÍAS”. 

  Deseo que os guste. Para mí fue todo un reto. 



Había pensado en ello un millón de veces, pero aquella noche lo sintió más real que nunca. Se miró ante el espejo y estaba vestido de rojo, con una espada en su mano derecha; la emoción lo invadía. Se dispuso a bajar las escaleras hasta que salió del portal con una seguridad que no había sentido antes. Sabía muy bien dónde se dirigía. La calle empedrada no era un obstáculo, como tampoco la cuesta empinada que llevaba al Castillo. Abajo, en la plaza, los vecinos tenían todo preparado para la Fiesta del Capitán: farolillos de colores, cintas rojas que cruzaban de balcón a balcón, tambores que probaban su eco entre las casas colgadas… Y una luna llena espléndida que iluminaba todo con su brillo. Se sentía como si aquel lugar contuviera la respiración para lo que estaba a punto de comenzar: era la víspera de San Juan.

Mateo tenía memorizada la ruta a la perfección. Caminaba erguido, orgulloso, con confianza. Cuando llegó a la plaza, sintió que no estaba solo, los vecinos lo aclamaban como si fuera uno de los héroes de las historias que su abuelo le contaba cuando era pequeño, junto al fuego: el Capitán había llegado. Continuó recorriendo la calle del Mercado, bajando hasta el puente medieval y volviendo a subir después, todo ello acompañado de danzantes y músicos. Además, podía oír a una decena de caballos enjaezados a su espalda, a trote perfectamente acompasado. Mateo continuó el trayecto que ya parecía haberse marcado. Lo había trazado en su mente en numerosas ocasiones y sabía muy bien dónde se encontraba: en su ciudad; la más pequeña de España, pero era su ciudad. Frías, con apenas trescientos habitantes, pero la que sentía suya, la única que consideraba especial. Era como si sintiese que seguía una ruta ya diseñada por alguien en el pasado, y sabía que, de alguna manera, así era. Como quien expone una obra maestra, Mateo señalaba cada atajo describiendo lo que significaba. Casi no podía creer que fuera él el que empuñaba esa espada y guiaba a sus paisanos por cada callejuela de su ciudad natal; acompañado del sonido de las gaitas afinándose y el tamborileo de los danzantes actuando en cada rincón de las calles. Los danzantes era su parte favorita. Vestidos con camisas blancas, fajas rojas y cintas que les caían de los hombros, se movían con una precisión que parecía magia. Saltaban, giraban, golpeaban los palos al ritmo de la música, y cada toque resonaba en las paredes como un latido antiguo. Mateo se quedó un rato mirándolos, fascinado. Uno de ellos, un muchacho joven, le guiñó un ojo mientras hacía un giro perfecto.

−Algún día bailarás con nosotros −le dijo−. O quizá nos regirás tú.

Él no sabía por qué utilizó ese “quizás”, si ya se sentía el dueño de la fiesta. Tenía muy clara su misión y por qué había pensado en ello tantas veces. Siguió caminando, mirando al frente, sintiendo que estaba haciendo algo bueno para los suyos, y reviviendo lo que en siglos anteriores habían hecho en la misma fecha cada año. Sabía que era un momento épico, típico de la ciudad, y estaba orgulloso de poder ser el protagonista de tal tradición. La gente vestía de rojo, todo el mundo muy bien conjuntado, mientras que recorrían los lugares con ilusión. Mateo no buscaba a su “Capitana”; su objetivo era otro. Caminó sin parar, hasta que al fin llegó al destino que deseaba. De pronto, un hombre de edad avanzada se le acercó y le preguntó por qué estaba ahí, cuando tenía que estar en su casa, durmiendo. No tenía edad para estar en aquel lugar, mucho menos con una “espada” de ese calibre en sus manos. Mateo no entendía nada de lo que le estaba diciendo. Él era el Capitán, el que más derechos tenía de estar ahí. De repente, se miró sus manos, así como la espada que sostenía, y seguía sin entender. Después, volvió a mirar a aquel hombre. Tratando de averiguar lo que estaba ocurriendo.

−¿Por qué quieres formar parte de esto?

Mateo no dudó un segundo.

−Porque quiero hacer feliz a los que me rodean, y en estas fiestas todo el mundo sonríe al Capitán. El Capitán consigue que la gente esté contenta. Me gusta saber que soy el anfitrión de esto y, de alguna manera, el culpable de las sonrisas de mis vecinos.

El anciano quedó sorprendido por aquella respuesta. Se le acercó y, tratando de quitarle el arma que sostenía entre sus manos, Mateo se resistió a soltarla. Lo miró como suplicando que le dejara continuar y que le permitiera inaugurar las mejores fiestas que conocía. El hombre no tardó en entenderlo. Se echó a un lado, y dejó que se acercase a su verdadero objetivo, ese que tanto había deseado. Se puso frente a él y miró al anciano entregándole, ahora sí, la espada.

−Adelante. ¿Quieres intentarlo?

Mateo sintió algo muy especial y, sin dar crédito a lo que estaba a punto de ocurrir, se dispuso a ondear la bandera. Lo hizo con tantas ganas e ímpetu, que todo el vecindario rompió aquel silencio con aplausos y silbidos: estaban orgullosos de su nuevo Capitán. Mateo observó a su alrededor, era mucho mejor de lo que habría podido imaginar. Simbolizaba para él toda la lucha que sus antepasados llevaron a cabo con honor y orgullo. Era amor por su tierra y por la historia que existía detrás de aquel símbolo.

Cuando terminó, el anciano le revolvió el pelo.

−Recuerda esto, Mateo: un Capitán no es quien ondea mejor la bandera, es quien lo hace con el corazón y por su gente. Ahora quizás es pronto, pero mantén esa sensibilidad y no la pierdas. Frías estará orgullosa de tener algún día a alguien como tú de Capitán.

Él no pronunció una palabra, seguía sin comprender por qué hablaba en futuro. Él ya era el Capitán. Levantó la vista hacia el castillo y la torre del homenaje brillaba como si estuviera hecha de plata. La luna era testigo de las mejores fiestas de la ciudad. Las murallas proyectaban sombras largas que parecían guardianes antiguos. El puente medieval, allá abajo, reflejaba la luz del satélite como un arco de cristal.

Frías entera parecía viva.

Mateo quiso volver a ondear la bandera, pero sintió algo que hizo que lo paralizara. No entendía qué ocurría, pero era como si estuviera perdiendo las fuerzas y necesitara descansar. El sueño le vencía y se rindió ante aquella conmoción. Buscó al anciano y había desaparecido entre la gente, igual que sus vecinos. De pronto, la música y la fiesta parecían desvanecerse muy despacio. Era como si toda aquella imagen se difuminara ante él, sin poder evitarlo.

Cuando abrió los ojos, estaba de vuelta en su habitación. Se miró las manos y pertenecían a las de un chico de ocho años; la edad que tenía. Solo era un niño. Un crío de ocho años que había soñado con pertenecer a aquel evento mágico.

Le decepcionó darse cuenta de que la vida volvía a ser la misma. Su madre no tardaría en llamarlo para ir a misa y, después, era consciente de que sería otro hombre el que caminaría por las calles para ondear la bandera. Quizás sin la espada que él había imaginado sostener en sus manos. Pero otro Capitán al que los vecinos iban a admirar y aclamar, como le habían aplaudido a él hacía unas horas; aunque solo hubiera sido en sus sueños. Algún día, tal vez, podría ser él quien vestiría de rojo y haría sonreír a sus vecinos. Tal y como le dijo el anciano en su fantasía. Ese era su deseo: sentir que los que le rodeaban eran felices al sentir su presencia. Y tendría el poder para lograrlo. Estaba convencido de que algunos sueños nacen grandes, pero otros solo pueden surgir y hacerse realidad bajo la luz de la luna de Frías.


  ¿Qué os ha parecido? Espero vuestros comentarios.

  Por hoy me despido. Gracias por estar ahí.

  Hasta el martes que viene. ¡Feliz semana!

 

PD: Nunca dejéis de soñar.

martes, 14 de julio de 2026

"DONDE HABITA EL OLVIDO" DE LORENA FRANCO

  ¡Hola! ¿Cómo estáis?

  Hace poco os hablé de Lorena Franco y, además, de un libro que había descubierto del género paranormal. Pues bien, ambos se unen en la obra “Donde habita el olvido”, un audiolibro que escuché y que la verdad es que me sorprendió bastante.

  Ya sabéis que pocas veces salgo de lo romántico -salvo las que leo de mis escritores fijos de novela negra de Amazon, de los que también os he hablado en más de una ocasión-. Sin embargo, como quería continuar descubriendo a esta autora, decidí seguir con un género distinto y con una escritora a la que han traducido sus obras en varios idiomas en todo el mundo. Viendo cómo escribe me doy cuenta de lo mucho que me queda todavía por aprender.


ANTES DE ENTRAR, ASEGÚRATE DE SABER DÓNDE ESTÁ LA SALIDA

Desde que Tom Levy murió en extrañas circunstancias hace doce años, Amy Campbell no ha vuelto a ser la misma. A sus treinta y siete años lleva una vida solitaria y tranquila en Chelsea (Londres), no tiene amistades y evita a los hombres que se interesan por ella.

Aún recuerda las últimas palabras de Tom, misteriosas y sin sentido, antes de morir. Como si las visiones y pesadillas que tenía desde niño lo alertaran de una muerte inminente. Tom aún la visita en sueños, algo que complica irremediablemente la vida de Amy que, un día, recibe la llamada de un hombre que dice ser el abogado de Tom. Le informa que es la propietaria de una casa solitaria en un acantilado de la bahía de Dingle (Irlanda) que Tom construyó especialmente para ella.

Amy decide instalarse allí y enfrentarse a los demonios que la acechan, los propios y los ajenos. Lo que no podía imaginar, es que el pequeño y pacífico pueblo irlandés se convierte, desde su llegada, en una auténtica pesadilla cuando se inician unos macabros asesinatos que le recuerdan demasiado a un traumático pasado del que es incapaz de huir.
 


  Aquí me pasó parecido a lo que sentí escuchando “Esperando al diluvio”, era como estar escuchando una película, aunque es verdad que la historia dista mucho una de otra al ser géneros tan diferentes.

 ¿Y vosotros? ¿Habéis leído “Donde habita el olvido”? ¿Recomendaríais algún libro que cuente historias paranormales?

  Por hoy me despido. Gracias por estar ahí.

  Hasta el martes que viene. ¡Feliz semana!

 

PD. Nunca dejéis de soñar.

martes, 7 de julio de 2026

"LA TRILOGÍA DEL JARDÍN" DE NORA ROBERTS

   ¡Hola! ¿Cómo estáis?

  La semana pasada hablamos de los libros que nos han sorprendido. Esos que compramos sin ninguna expectativa y, sin embargo, han terminado encantándonos. Hoy me gustaría poner un ejemplo de este tipo de novelas; en concreto, de una serie que me conquistó. Se trata de “La trilogía del jardín”. Lo cierto es que la primera parte la compré porque me gustó mucho la portada y parecía que la sinopsis era interesante. He de admitir que tardé en leerla, ya que no estaba segura de si me iba a gustar -ya sabéis que no soy de dejar una obra a medias-, y era consiente de que existían dos partes más para terminar la saga. Sin embargo, cuando leí el primer libro, no pensé demasiado en comprar los otros dos, porque me encantó.

  Los tres tomos los tengo en papel; estéticamente hablando son de mis favoritos, además de conquistarme tanto sus protagonistas como la trama propiamente dicha: "Dalia azul", "Rosa negra" y "Lirio rojo" son los tres títulos de esta trilogía. Aquí os dejo una foto de cada una de las portadas, así como el enlace de Amazon para que leáis las distintas sinopsis (si pincháis aquí os llevará a la página). 

  No recuerdo cuantos años hace que la leí, pero sí la sensación que me dejó cuando la terminé. Os animo a que os adentréis en estas historias si no las conocéis ya. Os he nombrado más de una vez a Nora Roberts -hace tiempo os hablé sobre uno de los primeros libros que leí de ella-, y lo cierto es que esta autora nunca defrauda.

  He de admitir que algo que sí recuerdo es que, quizás, en "La trilogía del jardín" podríamos decir que se alarga un poco con las descripciones acerca de la botánica -aunque por otro lado también es de esperar teniendo en cuenta los títulos-. Pero, en general, esta historia la recuerdo con cariño. Fue la primera trilogía que leí en mi vida y lo tenía todo: intriga, romance, e incluso un poco de terror fantasmal. La recomiendo sin duda alguna. 

  ¿Y vosotros? ¿Conocíais esta Trilogía?

  Por hoy me despido. Gracias por estar ahí.

  Hasta el martes que viene. ¡Feliz semana!

 

PD: Nunca dejéis de soñar.