¡Hola! ¿Cómo estáis?
Hace poco estuve viendo
un vídeo en Instagram sobre "el bloqueo lector". He oído hablar del
bloqueo del escritor, claro, pero hacía mucho que no escuchaba el del lector… Me
pareció curioso. Yo siempre había pensado que tenía que ver con los momentos
vitales en los que nos encontramos; que hay temporadas en las que nos apetece
leer más y otras en las que, simplemente, no tenemos la cabeza para ello. Sin
embargo, la chica del vídeo explicaba este tipo de bloqueo con una lógica
que me hizo asentir mientras la escuchaba.
Hablaba de esas
ocasiones en las que comienzas un libro con ilusión y, de repente, en la
tercera página te deja de gustar. No sabes muy bien por qué: no es que esté mal
escrito, no es que el tema no te interese, no es que el autor no sea de tu
agrado… simplemente, no te entra. Y ahí empieza ese pequeño conflicto interno:
¿lo dejo ya? ¿le doy una oportunidad? ¿me obligo a seguir porque “ya que he
empezado, qué menos”? ¿o lo abandono sin remordimientos?
A veces nos cuesta
aceptar que un libro no es para nosotros en ese momento. No porque sea malo,
sino porque no encaja con nuestro estado de ánimo, con nuestra energía o con lo
que buscamos en la lectura. Y ahí es donde aparece ese bloqueo lector del que hablaba
la chica: esa sensación de que nada te engancha, de que empiezas tres novelas y
ninguna te convence, de que te apetece leer pero no encuentras qué leer.
Creo que todos hemos
pasado por eso alguna vez. Es como cuando intentas ver una película y ninguna
te convence, o cuando abres Spotify y no sabes qué escuchar. No es falta de
ganas: es falta de conexión. Y en la lectura, esa conexión es fundamental. Un libro
puede ser maravilloso y aun así no ser “tu libro” en ese momento.
También me hizo pensar en la presión que a veces nos ponemos sin darnos cuenta. Esa idea de que “deberíamos leer más”, o de que si dejamos un libro a medias es casi un "fracaso personal" -ya sabéis lo que opino acerca de esto, aunque cada vez entiendo más el hecho de abandonar una historia que no nos engancha, pese a que yo no lo haga-. Leer es un acto de disfrute, no una obligación. Si un libro no te atrapa, no pasa nada por dejarlo.
Quizás el bloqueo lector sea, en realidad, una señal de que necesitamos otra cosa: otro género, otro ritmo, otra historia, o incluso un descanso. A veces basta con cambiar de autor, o con releer algo que nos hizo felices en su momento. Otras, tal vez, solo consista en parar unos días y retomar la lectura cuando tengamos la cabeza más despejada.
De todos modos, creo que es un tema interesante, porque todos, como lectores, de alguna manera, lo hemos
vivido. Y porque nos recuerda que la lectura es un espacio personal, íntimo,
que no siempre funciona igual. Hay épocas en las que devoramos libros y otras
en las que nos cuesta avanzar una página. Y eso está bien. Forma parte del proceso. Lo ideal es disfrutar de lo que leemos en cada momento.
¿Y vosotros? ¿Habéis pasado por este
bloqueo lector alguna vez?
Por hoy me despido. Gracias
por estar ahí.
Hasta el martes que
viene. ¡Feliz semana!
PD: Nunca dejéis de
soñar.






