martes, 3 de noviembre de 2026

"EL BLOQUEO LECTOR"

  ¡Hola! ¿Cómo estáis?

  Hace poco estuve viendo un vídeo en Instagram sobre "el bloqueo lector". He oído hablar del bloqueo del escritor, claro, pero hacía mucho que no escuchaba el del lector… Me pareció curioso. Yo siempre había pensado que tenía que ver con los momentos vitales en los que nos encontramos; que hay temporadas en las que nos apetece leer más y otras en las que, simplemente, no tenemos la cabeza para ello. Sin embargo, la chica del vídeo explicaba este tipo de bloqueo con una lógica que me hizo asentir mientras la escuchaba.

  Hablaba de esas ocasiones en las que comienzas un libro con ilusión y, de repente, en la tercera página te deja de gustar. No sabes muy bien por qué: no es que esté mal escrito, no es que el tema no te interese, no es que el autor no sea de tu agrado… simplemente, no te entra. Y ahí empieza ese pequeño conflicto interno: ¿lo dejo ya? ¿le doy una oportunidad? ¿me obligo a seguir porque “ya que he empezado, qué menos”? ¿o lo abandono sin remordimientos?

  A veces nos cuesta aceptar que un libro no es para nosotros en ese momento. No porque sea malo, sino porque no encaja con nuestro estado de ánimo, con nuestra energía o con lo que buscamos en la lectura. Y ahí es donde aparece ese bloqueo lector del que hablaba la chica: esa sensación de que nada te engancha, de que empiezas tres novelas y ninguna te convence, de que te apetece leer pero no encuentras qué leer.

  Creo que todos hemos pasado por eso alguna vez. Es como cuando intentas ver una película y ninguna te convence, o cuando abres Spotify y no sabes qué escuchar. No es falta de ganas: es falta de conexión. Y en la lectura, esa conexión es fundamental. Un libro puede ser maravilloso y aun así no ser “tu libro” en ese momento.

    También me hizo pensar en la presión que a veces nos ponemos sin darnos cuenta. Esa idea de que “deberíamos leer más”, o de que si dejamos un libro a medias es casi un "fracaso personal" -ya sabéis lo que opino acerca de esto, aunque cada vez entiendo más el hecho de abandonar una historia que no nos engancha, pese a que yo no lo haga-. Leer es un acto de disfrute, no una obligación. Si un libro no te atrapa, no pasa nada por dejarlo. 

  Quizás el bloqueo lector sea, en realidad, una señal de que necesitamos otra cosa: otro género, otro ritmo, otra historia, o incluso un descanso. A veces basta con cambiar de autor, o con releer algo que nos hizo felices en su momento. Otras, tal vez, solo consista en parar unos días y retomar la lectura cuando tengamos la cabeza más despejada.

  De todos modos, creo que es un tema interesante, porque todos, como lectores, de alguna manera, lo hemos vivido. Y porque nos recuerda que la lectura es un espacio personal, íntimo, que no siempre funciona igual. Hay épocas en las que devoramos libros y otras en las que nos cuesta avanzar una página. Y eso está bien. Forma parte del proceso. Lo ideal es disfrutar de lo que leemos en cada momento.

  ¿Y vosotros? ¿Habéis pasado por este bloqueo lector alguna vez? 

  Por hoy me despido. Gracias por estar ahí.

  Hasta el martes que viene. ¡Feliz semana!

 

PD: Nunca dejéis de soñar.

martes, 27 de octubre de 2026

FIN DE OCTUBRE, NUEVAS LECTURAS

  ¡Hola! ¿Cómo estáis?

  El fin de semana pasado cambiamos la hora y, aunque cada año nos quejamos un poco, lo cierto es que el otoño tiene algo especial. De repente, cuando pasan las seis de la tarde ya parece de noche, el aire se vuelve más frío y nuestra casa empieza a ser ese lugar donde apetece estar. Es curioso cómo un simple gesto -mover las agujas del reloj una hora hacia atrás- puede cambiar tanto nuestra percepción del día. Parece que se acorta, que se recoge, y que nos invita a bajar el ritmo.

  Hay quien dice que con el frío se lee más. Y quizá tengan razón, aunque aquí abriríamos un gran debate sobre el tema. Cuando el verano se va y ya no hay terrazas llenas ni paseos eternos, cuando la luz dura menos y la calle ofrece cada vez menos planes, la lectura es nuestra "alternativa” para llenar esos espacios en los que todos necesitamos respirar. De alguna manera, podríamos decir que se convierte en una vía de escape, una especie de refugio cálido donde necesitamos entrar. Creo que el otoño tiene ese encanto: nos empuja a buscar momentos de “mantita y sofá” con un libro entre las manos, mientras vemos por la ventana cómo el frío cubre las calles. Es como si en esa nostalgia que todos sentimos en esta época del año, tratemos de buscar una calma que nos lleve a sentir paz. 

  Por otro lado, el cambio de hora creo que tiene algo casi simbólico. Es como si nos dijera: “ya está, toca irse a casa”. Y quizás en ese retiro, muchos elijan un buen libro para desconectar. Porque cuando fuera llueve, hace viento o simplemente anochece demasiado pronto, hay un placer especial en encender una luz tenue y empezar un capítulo o una historia nueva. Es un pequeño ritual que quizás pueda acompañarnos un poco y evadirnos de la realidad, donde las semanas en el exterior se vuelven más grises y el interior más acogedor. 

  En verano leemos más dispersos: un rato en la playa, otro en la piscina, otro en el trayecto de un viaje... En otoño, en cambio, la lectura se vuelve más concentrada, más íntima. Quizás porque la casa nos envuelve, porque el silencio es distinto, porque la oscuridad llega antes y nos regala ese tiempo que parece robado al día.

  ¿Y vosotros? ¿Leéis más cuando llega el frío? ¿Os inspira el cambio de hora para empezar una nueva lectura?

  Por hoy me despido. Gracias por estar ahí.

  Hasta el martes que viene. ¡Feliz semana!

 

PD: Nunca dejéis de soñar.

martes, 20 de octubre de 2026

"EL GUARDIÁN" DE NICHOLAS SPARKS

  ¡Hola! ¿Cómo estáis?

  La semana pasada os nombre una novela de Nicholas Sparks, en concreto: “El guardián” y en la entrada de hoy me gustaría hablar de ella. Como sabéis, este autor es mi escritor favorito, y quizás este libro es uno de los que más me gustan de él. Lo leí hace tiempo y no descarto volver a hacerlo. Son de esas historias que empiezas y no puedes parar. Además, en esta ocasión no se dedica por completo a lo romántico, nos plasma una trama a la que no nos tiene acostumbrados. Nos encontramos con un thriller envolvente que atrapa y empuja a querer seguir leyendo hasta saber el final.

  Lo cierto es que al comienzo de la obra nos encontramos con una historia lenta y melancólica, pero poco a poco vamos entrando en el mundo de la protagonista de un modo que engancha. Además, como decía, no es la típica historia de amor -aunque por supuesto es el fondo de todo-, sino que nos presenta una trama llena de intriga, giros y un tipo de acción muy bien construida. Nicholas Sparks sabe contar de forma amena, consiguiendo que sus personajes nos conquisten y no queramos separarnos de ellos sin conocer sus destinos.

El joven esposo de Julie Barenson le dejó dos regalos inesperados antes de morir: un cachorro llamado Singer y la promesa de que siempre cuidaría de ella. Ahora, cuatro años más tarde, Julie tiene veintinueve años y es demasiado joven para cerrarse por completo al amor. Está lista para enamorarse de nuevo. ¿Pero de quién? ¿Podría ser Richard Franklin, el apuesto y sofisticado ingeniero que la trata como a una reina? ¿O Mike Harris, ese chico simpático y con la cabeza tan bien amueblada que era el mejor amigo de su esposo? Elegir a uno de ellos debería aportarle más felicidad que la que ha sentido en los últimos años. En cambio, muy pronto Julie tendrá que luchar contra una pesadilla generada por una enorme decepción y por unos celos tan emponzoñados que conducen a un deseo asesino... El guardián contiene todos los ingredientes que los lectores esperan.


  Lo único que me falta de esta novela es que no haya sido elegida -como tantas otras- para trasladarse a la gran pantalla. Creo que sería un éxito.

  ¿Y vosotros? ¿Qué habéis leído de Nicholas Sparks?

  Por hoy me despido. Gracias por estar ahí.

  Hasta el martes que viene. ¡Feliz semana!

 

PD: Nunca dejéis de soñar.

martes, 13 de octubre de 2026

DETALLES EN UN LIBRO

  ¡Hola! ¿Cómo estáis?

  Hoy quiero hablar de esos pequeños detalles en un libro que ya vemos en la sinopsis y que nos empujan -o no- a comprarlo. Depende mucho del género, claro, pero por lo general hay patrones que se repiten. Por ejemplo, cuando hay algún perro, una persona demasiado buena, un abuelo vulnerable… enseguida tenemos la sensación de que les va a pasar algo horrible. Es como si ya intuyéramos el final de la historia y eso nos hiciera decidir, de alguna manera, si queremos leer una novela que sabemos que nos va a hacer llorar o si preferimos pasar a otra opción.

  Con las películas ocurre igual: en cuanto sale una persona frágil o un animal, ya vamos preparados para lo peor. Es probable que terminen falleciendo al final, y esa idea nos condiciona desde el primer minuto. Hay personas que suelen evitar este tipo de historias; porque casi nunca nos equivocamos cuando imaginamos el destino más triste para ese personaje ideal o esa mascota entrañable.


  Quizás sea un poco como la vida misma: existen personas a las que siempre parece irles bien, y otras que, aun mereciéndolo más, cargan con finales que no se corresponden con lo que han dado. Y en los libros pasa igual; hay historias que casi siempre acaban donde ya sospechábamos desde la primera página.

  Por ejemplo, en un libro de Nicholas Sparks sale un perro al principio de la historia; es inevitable pensar que al final fallece… La novela se titula “El guardián” pero no os digo si en ese caso se cumple o no, ya sabéis que no me gusta hacer spoiler. Lo mismo ocurre con el libro del que os hablé hace poco: “Pequeños milagros”. En este caso aparecen ambos “patrones”: un abuelo que se hace querer y un perro adorable.

  ¿Y vosotros? ¿Qué otros detalles o “patrones” creéis que se repiten en los libros? ¿Hay alguno en concreto que os haga decidir si queréis leer esa historia o, por el contrario, descartarla?

  Por hoy me despido. Gracias por estar ahí.

  Hasta el martes que viene. ¡Feliz semana!

 

PD: Nunca dejéis de soñar.

martes, 6 de octubre de 2026

"JUEGOS PELIGROSOS" DE LUIS A. SANTAMARIA

  ¡Hola! ¿Cómo estáis?

  Hoy vuelvo a retomar algunas costumbres. Quiero hablaros de un nuevo libro que escuché hace poco en el Audible. Me gustaría poder sacar tiempo para leer, pero como no lo tengo, siempre que puedo avanzo las lecturas de esta manera. En esta ocasión he seguido con la serie de Toni Galán. El primer y segundo libro me encantaron -ya os hablé de ellos en su día- y tenía muchas ganas de conocer con qué historia nos sorprendería Luis A. Santamaría esta vez. He de confesar, y sin ánimo de ser repetitiva, que me ha sorprendido de nuevo. 

  Este libro es el que más me ha gustado. No me esperaba en absoluto el desenlace. Encontramos escenas muy conmovedoras, a pesar de la temática oscura de la trama, e incluso momentos en los que nos arranca alguna sonrisa. Cada vez vamos conociendo un poco más de Toni; es un personaje muy bien construido y no es difícil imaginarlo. Transmite mucho sentimiento y se le coge cariño muy rápido. Por otro lado, también nos va mostrando más facetas de Hada, así como de Chase -un personaje lleno de carisma que me encanta y que en este libro me ha regalado muy buenos momentos-.

  Para quienes no lo sepáis, este es el tercer libro de la serie -os hablé de “Crimen fuera de escena” y de “La última noche de Anne Miller” hace un tiempo- y la verdad es que Toni cada vez engancha más. Os animo a que los leáis. Aunque se puedan leer por separado, os recomiendo empezar por el primero, porque va desvelando partes de su pasado poco a poco y creo que se sigue mejor leyéndolo desde la primera entrega. 

 

«Las apariencias engañan... pero en este juego, el precio es la vida».

Toni Galán ha escuchado esa frase mil veces, pero nunca se había enfrentado a un tablero tan retorcido. Cuando un joven millonario neoyorquino se esfuma tras una noche de fiesta, nadie parece preocupado: ni sus amigos, acostumbrados a sus excentricidades, ni la policía, que prefiere cerrar el caso como una huida voluntaria.

Solo su prometida sabe que algo va mal. Por eso contrata a Toni Galán, un investigador privado con un instinto especial para los secretos más turbios y los casos que nadie más quiere tocar.

Lo que comienza como una búsqueda rutinaria pronto se transforma en un rompecabezas mortal. Cada pista parece haber sido colocada con la intención de engañar y cada testigo oculta un as bajo la manga. Toni pronto comprenderá que no solo está buscando a un desaparecido; está participando en un juego donde las piezas se mueven desde las sombras y el final ya está escrito.

Con diálogos afilados, personajes que se quedan contigo mucho después de cerrar el libro y un ritmo que no te dejará pasar página sin necesitar la siguiente, Juegos peligrosos es un thriller psicológico que se lee como se devora una serie de televisión: capítulo a capítulo, sin poder parar.

No confíes en nadie. No des nada por sentado. Y, sobre todo, no leas el último capítulo en público.


  Creo que en esta novela vemos una escritura más profunda de Luis, una historia muy bien pensada y mejor hilada. Cuando crees que ya no puede revelarte ninguna sorpresa, siempre consigue que te vuelvas a quedar con la boca abierta. Mi más sincera enhorabuena.

  ¿Y vosotros? ¿Habéis leído algún libro de Luis A. Santamaría?

  Por hoy me despido. Gracias por estar ahí.

  Hasta el martes que viene. ¡Feliz semana!

 

PD: Nunca dejéis de soñar.

martes, 29 de septiembre de 2026

UN BUEN COMIENZO EN UNA NOVELA

  ¡Hola! ¿Cómo estáis?

  Hoy quiero hablar de esas historias que nos enganchan desde la primera página, de esos comienzos maravillosos en los que sentimos que esa historia está escrita para nosotros. Es difícil explicar cómo logra conmovernos una frase en ese momento justo en el que necesitábamos escucharla o, en este caso, leerla. Existen numerosas novelas épicas en los que sus comienzos son recordados y lo serán hasta la eternidad. No es fácil comenzar a escribir una historia, pero mucho menos elegir una frase perfecta que logre llegar al lector y, con ella, que quiera seguir leyendo.

 Podríamos hacer referencia a numerosos comienzos famosos que siempre recordaremos; entre otros, se me ocurre: “En un lugar de la Mancha de cuyo nombre no quiero acordarme…” de Miguel de Cervantes; o el libro de Moby Dick que comienza: “Llamadme Ismael” -no sé qué tiene el narrador en primera persona, pero casi siempre nos engancha-. También podríamos hacer referencia al comienzo de la novela de “Cien años de soledad”: “muchos años después frente al pelotón de fusilamiento…” un inicio que mezcla destino, memoria y fatalidad en una sola línea.

  Sin embargo -y como no podía ser de otra manera-, quiero nombrar algunos comienzos de determinados libros de Nicholas Sparks que, aunque quizás no son famosos, sí creo que son cruciales para querer conocer sus historias. Por ejemplo, la de “Un paseo para recordar” que dice así: “A los diecisiete años, mi vida cambió para siempre…”; o “¿Quién soy? ¿Y cómo terminará esta historia?” de la obra “El cuaderno de Noa” -la más famosa de este autor-. Podría seguir con numerosas de ellas, pero solo añadiré una más, la profunda frase: “¿Qué significa amar verdaderamente a alguien?”, de “Querido John”.

 

  Como decía, conseguir que una frase atrape al lector es como hacer magia y, si logra conquistarlo para seguir leyendo hasta el final, entonces es una obra maestra. No nos engañemos, esto de llegar al final de una historia quizá cualquiera pueda verlo normal, pero hoy en día cada vez es más complicado. Los lectores tienden a dejar historias a medias; porque "disponemos de poco tiempo y no estamos para perderlo", dirían algunos. Desde luego, esto me recuerda a la entrada que escribí hace tiempo en el blog, donde hablaba de mis “manías” acerca de dejar o no las historias a medias (si pincháis aquí os llevará a ella).

  En fin, como decía, una frase en un libro puede significarlo todo, para bien o para mal; igual que en la vida. Unas simples palabras en un momento dado pueden cambiarlo todo; aunque esto abriría otro debate que tal vez habrá que dejarlo para otra ocasión.

  ¿Y a vosotros? ¿Qué comienzos de novelas os han atrapado y/o se han convertido en vuestros favoritos? 

  Por hoy me despido. Gracias por estar ahí.

  Hasta el martes que viene. ¡Feliz semana!

 

 

PD: Nunca dejéis de soñar.

martes, 22 de septiembre de 2026

LOS PERSONAJES SECUNDARIOS

  ¡Hola! ¿Cómo estáis?

  La semana pasada hablamos de esos personajes que nos enamoran y los definíamos como nuestros crush literarios. Hoy quiero seguir con un tema similar, pero relacionado con una clase de personajes concretos a los que también hice referencia entonces: los secundarios. Casi siempre se habla de los protagonistas y de los antagonistas -para que nos entendamos-. Sin embargo, creo que a veces -por no decir casi siempre-, el papel de un personaje secundario es crucial para que la historia evolucione y llegue hasta el final, incluso para que funcione. En algunas ocasiones podríamos decir que casi se convierten en imprescindibles.

  Estaréis de acuerdo conmigo si digo que existen historias en las que apenas hemos visto intervenir a un personaje y, sin embargo, nos ha llegado al corazón. Aun después de leer el libro, lo recordamos como uno de los papeles más importantes. Esto es porque, sin ocupar el centro de la historia, tienen una fuerza especial, logran despertar ternura, admiración y, además, consiguen estar casi a la altura del protagonista, sin serlo.

  Como decía, hay secundarios que se convierten en necesarios: los que sostienen al héroe cuando flaquea, los que aportan humor en los momentos más tensos, los que dicen justo lo que necesitábamos leer en ese momento o, por otro lado, los que, simplemente, nos hacen sentir acompañados. Y lo bonito es poder conectar cada lector con uno distinto. En ocasiones nos conquistan, aunque solo aparezcan un par de veces en la trama, pero dejan una frase brillante que nos cala y consigue que lo recordemos para siempre.

  Lo cierto es que, si nos parásemos a pensar, existen muchos personajes secundarios que entrarían dentro de esta “categoría” especial. Por ejemplo, podrían estar entre los favoritos de muchos lectores: Sancho Panza, en “El Quijote de la Mancha”; Aragorn, en “El Señor de los Anillos” -muchos lo ven como protagonista, pero en realidad es secundario en la estructura de la obra-; Úrsula Iguarán, en “Cien años de soledad”; Fermín Romero de Torres, en “La sombra del viento”...

  Al final, esta clase de personajes también diríamos que los encontramos en nuestras vidas. Hay personas que no están en el centro de todo, quizás no saben lo que nos pasa a cada minuto; sin embargo, nos hacen falta. De hecho, se convierten, de alguna manera, en nuestros “imprescindibles”. Esto es así porque representan esa parte silenciosa de nosotros, pero necesaria en cualquier historia; real o ficticia.

  ¿Y vosotros? ¿Tenéis algún personaje secundario -literario- que recordéis con cariño?

  Por hoy me despido. Gracias por estar ahí.

  Hasta el martes que viene. ¡Feliz semana!

 

 

PD: Nunca dejéis de soñar.