martes, 7 de abril de 2026

TIPO DE MÚSICA PARA LEER

  ¡Hola! ¿Cómo estáis?

  Hace tiempo hablamos sobre la costumbre o no de escuchar música mientras leemos. Existen opiniones para todos los gustos, tanto los que eligen leer en silencio como los que deciden hacerlo acompañados de un hilo sonoro de fondo. No obstante, hoy quiero ir un poco más allá… En el caso de que escuchéis música cuando tenéis un libro entre las manos: ¿qué tipo/estilo os gusta escuchar?

  Existen escritores, como Luis Alberto Santamaría, por ejemplo, que cuando escribe determinadas escenas elige una clase de música en concreto; dependiendo de la escena que esté desarrollando en ese momento. Esto me parece muy interesante a la vez que inspirador, que esa es precisamente su intención al escoger una variante musical u otra.  Sin embargo, cuando un lector escoge un libro y, además, decide ponerse un ambiente de fondo para disfrutar de ese instante -que tanto echamos de menos en muchas ocasiones-, ¿qué tipo de música elige?


  Quizás la decisión acerca del estilo musical a escuchar en ese momento de relax, dependa un poco del género que nos guste leer o del tipo de libro en el que vayamos a sumergirnos en cada ocasión. En mi caso, lo cierto es que no suelo ponerme música para leer una novela; pero cuando lo hago, como lo más usual es que lea novela romántica, escojo canciones tranquilas o incluso música sin letra, para no distraerme. Por el contrario, cuando leo una novela negra me inclino por escoger música más movida; aunque casi siempre sin letra o, si la tiene, intento que sea en otro idioma. 

  ¿Y vosotros qué pensáis? La música de fondo, cuando leemos ¿depende del tipo de género o, por el contrario, nos ponemos música que nos gusta, independientemente de lo que vayamos a leer?

  Por hoy me despido. Gracias por estar ahí. 

  Hasta el martes que viene. ¡Feliz semana!

 

 

PD: Nunca dejéis de soñar.

martes, 31 de marzo de 2026

LAS HIJAS DE LA CRIADA

  ¡Hola! ¿Cómo estáis?

  Hoy quiero hablar de la novela de Sonsoles Ónega, titulada “Las hijas de la criada”. Como sabéis, fue premio Planeta en el año 2023 y, en la actualidad, su obra ha sido adaptada a una serie de televisión. He de confesar que no soy fanática de las novelas históricas, pero tengo que admitir que esta historia me ha conquistado. De nuevo, apunto un audiolibro más a la lista de novelas que he seguido a través del audible. Desde el primer capítulo la verdad es que me enganchó de tal forma que no pude parar de escuchar hasta terminarla. En cuando he tenido algún hueco lo he dedicado para poder llegar al final cuanto antes.

  Es una obra que está muy bien escrita, y la narradora que la interpreta la verdad es que lo hace de una forma especial. Me era imposible sacar tiempo para leer y, el poder descubrir este libro a través de la aplicación, me ha encantado. 


  La historia engancha desde el principio porque, además de dura, es muy emotiva y no tardas en ponerte en el papel de cada uno de los personajes. Con todos sientes una empatía de un modo u otro. Los entiendes de alguna forma y, además, está narrado de un modo que nos adentra en la trama con una facilidad increíble. La historia la sentimos muy real y, sin ánimo de hacer spoiler, lo único que quizá me ha impactado es el final. Esperaba que terminase de otra manera; pero está muy bien hilada y, como decía, la recomiendo totalmente.

  ¿Y vosotros? ¿Os habéis leído esta novela de Sonsoles Ónega?

  Por hoy me despido. Gracias por estar ahí.

  Hasta el martes que viene. ¡Feliz semana!

 

PD: Nunca dejéis de soñar. 

martes, 24 de marzo de 2026

EL MIDPOINT

  ¡Hola! ¿Cómo estáis?

  Me gustaría retomar esas entradas en las que hablaba de "conceptos literarios". Hoy quiero dedicar el post al midpoint. A decir verdad, no hace mucho que me enteré de la existencia de esta palabra. Podríamos señalar que es uno de los momentos más importantes en una historia, es decir, un punto de inflexión que lo cambia todo; un evento estructural específico. A esto yo siempre lo había denominado: punto medio.   

  Cuando vemos una película o leemos un libro y llegamos a una parte concreta -suele ser más o menos a mitad de la historia- que hace que queramos saber más y sentimos que estamos enganchados a la trama, es donde diríamos que hemos llegado al midpoint. En ese instante sentimos que la historia, de repente, da un giro que nos sorprende y nos empuja a prestar más atención a todos los acontecimientos. Ese giro es un punto de no retorno para el protagonista y lo que le rodea. A partir de aquí sabemos que nada seguirá siendo igual, cambiando la dirección de la trama y elevando la tensión del conflicto.  


  Podríamos decir que el midpoint introduce nuevos obstáculos y desafíos para el personaje principal, lo que hará que se enfrente a nuevos retos. Este punto de inflexión no tiene por qué consistir siempre en una acción, también puede revelar información importante sobre la trama o los personajes. 

  Desde el punto de vista del autor, lo más importante es saber cuándo aplicar este concepto en la historia. Hay que tener en cuenta que no debe ser predecible, al contrario, tiene que sorprender al lector y además estar relacionado con la trama y el protagonista. Debe ser impactante y estar bien construido. Con el midpoint se divide, por decirlo de alguna manera, la historia en dos partes. Ese golpe de efecto convertirá la segunda mitad del libro completamente diferente a la primera.

  ¿Y vosotros? ¿Habíais oído hablar del midpoint?

  Por hoy me despido. Gracias por estar ahí.

  Hasta el martes que viene. ¡Feliz semana!

 

PD: Nunca dejéis de soñar.

martes, 17 de marzo de 2026

ORGULLO Y PREJUICIO

  ¡Hola! ¿Cómo estáis? 

  El otro día os hablé sobre los audiolibros con efectos sonorizados, o dramatizados, o como los queráis llamar -ya me entendéis-. Hice referencia a la novela “Esperando al diluvio”, de la autora Dolores Redondo, como mi audiolibro favorito. Sin embargo, y aunque siga siendo el que más me ha gustado hasta la fecha, quiero hablar de otro que he escuchado hace poco -también dramatizado-, y que me ha fascinado. Es una novela que tiene muchísimos años, pero creo que es la típica historia de la que nunca se va a dejar de hablar. Me estoy refiriendo a “Orgullo y Prejuicio”.

  Se trata de una obra que, además de estar muy bien escrita y encontrarnos con una historia que engancha, está hecha de forma que, como decía al describir esta clase de audiolibros, tiene esos efectos envolventes que nos hacen cómplices de ella. Lo cierto es que, tal y como está contada, ya nos empuja a situarnos en el siglo en cuestión y vemos hasta la vestimenta de los personajes. Además, gracias a los sonidos añadidos en el audiolibro, sentimos que está ambientada en la época de un modo sublime. De hecho, parece que hasta podamos visualizar los diferentes complementos que llevan puestos cada uno de los personajes. 


  Esta novela está tan bien narrada e interpretada, que es como si escucharas la película. Todos sabemos de qué trata esta historia y, quizás, la mayoría de nosotros ya habíamos leído el libro en algún momento. Sin embargo, es muy interesante escuchar este audiolibro. Las voces de los actores, así como las entonaciones que ponen interpretando cada papel, son ideales para disfrutar de esta obra. Merece la pena adentrarnos, de nuevo, en la historia de una forma distinta y revivir la relación entre Elizabeth y Darcy; sin despreciar el resto de la trama.

  Lo cierto es que no suelo leer un libro varias veces, ni mucho menos escucharlo; pero no descarto volver a oír este maravilloso audiolibro. Podríamos decir que es como cuando vemos una película por segunda vez; aunque ya la hayamos visto antes, no nos importa volver a verla porque nos encantó. Además “Orgullo y Prejuicio” es de esas obras maestras básicas que no deben faltar en nuestra biblioteca; igual que “Romeo y Julieta”, novela famosa por excelencia.

  ¿Y vosotros? ¿Qué opináis de “Orgullo y Prejuicio?

  Por hoy me despido. Gracias por estar ahí.

  Hasta el martes que viene. ¡Feliz semana!

 

PD: Nunca dejéis de soñar.

martes, 10 de marzo de 2026

AUDIOLIBROS DRAMATIZADOS

  ¡Hola! ¿Cómo estáis?

  Hoy quiero hablar, en concreto, de los audiolibros; pero no de cualquiera de ellos, sino de los audiolibros dramatizados. Esas “audibles novelas” que, además de la voz del narrador, están acompañadas de sonidos “especiales”, por llamarlos de alguna forma. Me estoy refiriendo a esos efectos que hacen que una escena cobre vida y nos convierta casi en testigos y cómplices de ella. Por ejemplo, si escuchamos el ruido que hacen las hojas de los árboles al moverse con el viento; o el sonido de unos pasos caminando sobre el parqué de forma acelerada... Incluso el sonido de la propia oscuridad que, a veces, llega a estremecer.  

  Existen algunos audiolibros que, al escucharlos, son como si estuvieras divisando una película. Hasta ahora no he escuchado muchos audiolibros de este estilo, la verdad, todavía estoy descubriéndolos. Sin embargo, si tuviera que quedarme con uno, sería con “Esperando al diluvio” que, en su día, ya os hablé de esta novela (si pincháis, os llevará a la entrada en cuestión) de la escritora Dolores Redondo.


  Lo cierto es que cambia mucho un audiolibro si es interpretado de una forma o de otra. Y, aunque la voz es muy importante, como es lógico; cada vez se están tomando más molestias en crear auténticas novelas narradas como películas. Por supuesto, nunca nos llegará un libro igual si lo leemos que si lo escuchamos. Las encuestas apuntan a que para la mayoría lo ideal es leerlo y, aunque yo soy una aficionada a los audiolibros; es verdad que las historias se disfrutan mucho más cuando las leemos nosotros. No obstante, ello no exceptúa el hecho de que no recomiende escucharlos. Creo que es una experiencia distinta y llega a convertirse en algo especial. 

  En su día publiqué una entrada en la que los recomendaba y decía las ventajas que tienen los audiolibros.

  Hay veces que, por falta de tiempo, no podemos leer lo que nos gustaría, y la verdad es que esta es una alternativa perfecta. Asimismo, puestos a elegir, creo que es aún más interesante escuchar un audiolibro dramatizado, es decir, con esos efectos sonoros a los que he hecho referencia, que son los que nos sitúan en la escena. Creo que nuestro cerebro asimila mejor la historia que no solo escuchando la voz; ya que puede que, con algunos narradores, a causa de su entonación, quizás hagan que nos desconectemos un poco de la lectura -o de la escucha, en este caso- por resultar monótona y poco atractiva. Y si se acompaña con sonidos envolventes y reales que nos adentren en la trama, como si estuviéramos viéndola y fuésemos casi partícipes de ella, creo que es una forma de captar más nuestra atención y poder seguir mejor la historia.

  ¿Y vosotros que pensáis, en caso de elegir escuchar un audiolibro? ¿Preferiríais que fuera con efectos sonoros?

  Por hoy me despido. Gracias por estar ahí.

  Hasta el martes que viene. ¡Feliz semana!


 

PD: Nunca dejéis de soñar.

martes, 3 de marzo de 2026

EL ESTEREOTIPO DEL PROTAGONISTA

  ¡Hola! ¿Cómo estáis?

  Hoy quiero hablar sobre un tema que me parece muy interesante: el estereotipo del protagonista en las historias. ¿Siempre tiene que caer bien? Creo que todos somos humanos y, en algún momento, podemos tener un mal día y comportarnos de una forma que quizá no es la mejor versión de nosotros mismos.

  Estamos acostumbrados a escuchar las típicas descripciones acerca de "personajes tipo". Pero ¿qué pasa cuando el bueno no lo es tanto? ¿Qué ocurre cuando el protagonista tiene defectos y una personalidad complicada? ¿Eso lo hace menos verosímil en su "papel" o, por el contrario, lo convierte en más humano?

  En literatura, cuando nos referimos al protagonista y al antagonista siempre nos han hablado del “bueno” y el “malo”, respectivamente. Pero nadie es perfecto. Por lo tanto -desde mi punto de vista-, los personajes que lo son suelen resultar poco creíbles y aburridos. Los protagonistas que tienen defectos, que dan pasos en falso y que luchan con sus propias debilidades, son los que nos hacen conectar con ellos. Y logran esa empatía imprescindible para que la historia nos conquiste.



  Existen novelas en las que nos encontramos con ese protagonista “de libro”; pero también otras muchas en las que el personaje principal no es durante toda la trama lo que se “espera” de él. Es decir, comete errores y quizás toma decisiones cuestionables. Esto los hace, como decía, más reales y transparentes.

  Además, me atrevería a decir que incluso el protagonista no tiene por qué ser “amable, simpático, agradable…”, que tal vez es lo que nos han mostrado casi desde el principio para diferenciarlo del malo de la historia. ¿Y si el protagonista es apático, distante y con un temperamento difícil?

  En mi opinión, el estereotipo que nos han inculcado acerca de la figura principal debería ser más humano e imperfecto, y creo que cada vez más estamos viendo esta clase de caracteres. Es lo que de verdad los hace interesantes. El protagonista y el antagonista son personajes complejos con motivaciones y objetivos diferentes. Llevan a cabo comportamientos controvertidos que impulsan la trama hacia adelante.

  ¿Qué pensáis? ¿Creéis que el protagonista debería ser perfecto o imperfecto? ¿Qué ejemplos de protagonistas "imperfectos" os gustan?

  Por hoy me despido. Gracias por estar ahí.

  Hasta el martes que viene. ¡Feliz semana!

 

PD: Nunca dejéis de soñar.

martes, 24 de febrero de 2026

LA LONGITUD DE LAS SAGAS

  ¡Hola! ¿Cómo estáis?

  Hace tiempo os hablé de una manía que tengo: no me gusta dejar ningún libro a medias (si pincháis, os llevará de forma directa a la entrada que subí en su día acerca de este tema). También, en otro post, escribí sobre la extensión que debe tener una novela, y la verdad es que me transmitisteis diferentes opiniones al respecto que me encantaron. Cuando hablamos del grosor de un libro, nos referimos, en concreto, al número de páginas de la obra y, más en profundidad, de lo que se extiende el escritor contando la historia. Hay novelas para todos los gustos y, quizás -también según a quién preguntemos-, demasiado largas para lo que quieren trasladar con ellas. De hecho, hay lectores -y analistas literarios o similares-, que son capaces de darse cuenta de estas cosas. No obstante, no hace falta ser un profesional ni haber leído cientos de libros para ver que un personaje, o incluso la propia trama, han sido “estirados demasiado”. Ahora bien, ¿y el número de entregas de una saga? ¿De cuántos libros se debe componer una serie para que tenga “mejor acogida” en el mercado?

  Es una realidad que cada vez se oye más el hecho de que las personas busquen, mínimo, bilogías o incluso trilogías a la hora de engancharse a una historia. Parece que ha pasado un poco de moda el escribir una novela “sin más”. Como si se tratara de una ley no escrita, que ha nacido de pronto, es como si esa obra que sale a la venta tuviera que formar parte de un libro que irá después, o de una precuela que no tardará en publicarse -en otra entrada hablaré de ellas, de las precuelas, otro mundo por descubrir muy interesante-. Está claro que siempre habrá preferencias que no cambiarán, pero, al parecer, están adquiriendo más importancia y tienen más salida las “series de libros” de una saga, que las novelas “únicas”. 

 

  Como siempre, dependerá del público al que nos dirijamos, pero es importante -desde el punto de vista del autor-, pensar en esta posibilidad a la hora de crear una historia. Hay lectores que cada vez más buscan este tipo de libros, los que al terminar saben que les espera otro. Están encantados al saber que la trama no termina en el primero y, si además les engancha, la satisfacción lectora -y el negocio para el escritor-, están garantizados.

  Partiendo de esta idea, parece que cuantos más libros formen parte de la saga en cuestión, más éxito vaya a tener esa serie y, por tanto, el autor de la obra. No obstante, en esta afirmación discrepo, ya que la calidad siempre tiene que estar por encima de la cantidad, y más cuando hablamos de una novela -o de varias, como es el caso-. De todas formas, lo que es innegable es que se ha puesto de moda estos formatos/estuches para ofrecer a los lectores la historia de los protagonistas. Esta historia en cuestión puede dividirse desde dos libros, hasta un número indeterminado de ellos; puesto que otra forma de vender es hacerlo con un mismo protagonista, pero contando diferentes tramas. Esto es común con el género de la novela negra. Por ejemplo, un/a detective/inspector/policía, puede ir resolviendo distintos casos -cada uno forma parte de un libro diferente-, y poco a poco vamos conociendo más al personaje y, ya no solo nos engancha lo que hace -resolver casos-, sino lo que le va pasando en su vida privada. Aquí podemos encontrarnos con una serie casi interminable.

  Un ejemplo claro de lo que estoy planteando son las novelas de Luis Alberto Santamaría -o de Pablo Poveda, que sus sagas aún son más largas-. Luis va a publicar otra entrega de la serie “Mónica Lago”, una inspectora de policía muy especial. Cómo no, la compraré y la leeré, por eso de no dejar “ningún libro a medias”. Y, aunque me he leído todos sus libros, este formará parte de una saga que empecé, así que voy a seguir con esta “costumbre” que os comento. Eso sí, los recomiendo todos sin lugar a duda. No es mi género favorito, como sabéis, pero tanto Luis como Pablo lo saben escribir muy bien.  

  ¿Vosotros qué pensáis? A la hora de elegir una lectura, ¿se tiene en cuenta el que forme parte de una saga y, cuanto más larga, mejor?

  Por hoy me despido. Gracias por estar ahí.

  Hasta el martes que viene. ¡Feliz semana!

 

 

PD: Nunca dejéis de soñar.