martes, 6 de octubre de 2026

"JUEGOS PELIGROSOS" DE LUIS A. SANTAMARIA

  ¡Hola! ¿Cómo estáis?

  Hoy vuelvo a retomar algunas costumbres. Quiero hablaros de un nuevo libro que escuché hace poco en el Audible. Me gustaría poder sacar tiempo para leer, pero como no lo tengo, siempre que puedo avanzo las lecturas de esta manera. En esta ocasión he seguido con la serie de Toni Galán. El primer y segundo libro me encantaron -ya os hablé de ellos en su día- y tenía muchas ganas de conocer con qué historia nos sorprendería Luis A. Santamaría esta vez. He de confesar, y sin ánimo de ser repetitiva, que me ha sorprendido de nuevo. 

  Este libro es el que más me ha gustado. No me esperaba en absoluto el desenlace. Encontramos escenas muy conmovedoras, a pesar de la temática oscura de la trama, e incluso momentos en los que nos arranca alguna sonrisa. Cada vez vamos conociendo un poco más de Toni; es un personaje muy bien construido y no es difícil imaginarlo. Transmite mucho sentimiento y se le coge cariño muy rápido. Por otro lado, también nos va mostrando más facetas de Hada, así como de Chase -un personaje lleno de carisma que me encanta y que en este libro me ha regalado muy buenos momentos-.

  Para quienes no lo sepáis, este es el tercer libro de la serie -os hablé de “Crimen fuera de escena” y de “La última noche de Anne Miller” hace un tiempo- y la verdad es que Toni cada vez engancha más. Os animo a que los leáis. Aunque se puedan leer por separado, os recomiendo empezar por el primero, porque va desvelando partes de su pasado poco a poco y creo que se sigue mejor leyéndolo desde la primera entrega. 

 

«Las apariencias engañan... pero en este juego, el precio es la vida».

Toni Galán ha escuchado esa frase mil veces, pero nunca se había enfrentado a un tablero tan retorcido. Cuando un joven millonario neoyorquino se esfuma tras una noche de fiesta, nadie parece preocupado: ni sus amigos, acostumbrados a sus excentricidades, ni la policía, que prefiere cerrar el caso como una huida voluntaria.

Solo su prometida sabe que algo va mal. Por eso contrata a Toni Galán, un investigador privado con un instinto especial para los secretos más turbios y los casos que nadie más quiere tocar.

Lo que comienza como una búsqueda rutinaria pronto se transforma en un rompecabezas mortal. Cada pista parece haber sido colocada con la intención de engañar y cada testigo oculta un as bajo la manga. Toni pronto comprenderá que no solo está buscando a un desaparecido; está participando en un juego donde las piezas se mueven desde las sombras y el final ya está escrito.

Con diálogos afilados, personajes que se quedan contigo mucho después de cerrar el libro y un ritmo que no te dejará pasar página sin necesitar la siguiente, Juegos peligrosos es un thriller psicológico que se lee como se devora una serie de televisión: capítulo a capítulo, sin poder parar.

No confíes en nadie. No des nada por sentado. Y, sobre todo, no leas el último capítulo en público.


  Creo que en esta novela vemos una escritura más profunda de Luis, una historia muy bien pensada y mejor hilada. Cuando crees que ya no puede revelarte ninguna sorpresa, siempre consigue que te vuelvas a quedar con la boca abierta. Mi más sincera enhorabuena.

  ¿Y vosotros? ¿Habéis leído algún libro de Luis A. Santamaría?

  Por hoy me despido. Gracias por estar ahí.

  Hasta el martes que viene. ¡Feliz semana!

 

PD: Nunca dejéis de soñar.

martes, 29 de septiembre de 2026

UN BUEN COMIENZO EN UNA NOVELA

  ¡Hola! ¿Cómo estáis?

  Hoy quiero hablar de esas historias que nos enganchan desde la primera página, de esos comienzos maravillosos en los que sentimos que esa historia está escrita para nosotros. Es difícil explicar cómo logra conmovernos una frase en ese momento justo en el que necesitábamos escucharla o, en este caso, leerla. Existen numerosas novelas épicas en los que sus comienzos son recordados y lo serán hasta la eternidad. No es fácil comenzar a escribir una historia, pero mucho menos elegir una frase perfecta que logre llegar al lector y, con ella, que quiera seguir leyendo.

 Podríamos hacer referencia a numerosos comienzos famosos que siempre recordaremos; entre otros, se me ocurre: “En un lugar de la Mancha de cuyo nombre no quiero acordarme…” de Miguel de Cervantes; o el libro de Moby Dick que comienza: “Llamadme Ismael” -no sé qué tiene el narrador en primera persona, pero casi siempre nos engancha-. También podríamos hacer referencia al comienzo de la novela de “Cien años de soledad”: “muchos años después frente al pelotón de fusilamiento…” un inicio que mezcla destino, memoria y fatalidad en una sola línea.

  Sin embargo -y como no podía ser de otra manera-, quiero nombrar algunos comienzos de determinados libros de Nicholas Sparks que, aunque quizás no son famosos, sí creo que son cruciales para querer conocer sus historias. Por ejemplo, la de “Un paseo para recordar” que dice así: “A los diecisiete años, mi vida cambió para siempre…”; o “¿Quién soy? ¿Y cómo terminará esta historia?” de la obra “El cuaderno de Noa” -la más famosa de este autor-. Podría seguir con numerosas de ellas, pero solo añadiré una más, la profunda frase: “¿Qué significa amar verdaderamente a alguien?”, de “Querido John”.

 

  Como decía, conseguir que una frase atrape al lector es como hacer magia y, si logra conquistarlo para seguir leyendo hasta el final, entonces es una obra maestra. No nos engañemos, esto de llegar al final de una historia quizá cualquiera pueda verlo normal, pero hoy en día cada vez es más complicado. Los lectores tienden a dejar historias a medias; porque "disponemos de poco tiempo y no estamos para perderlo", dirían algunos. Desde luego, esto me recuerda a la entrada que escribí hace tiempo en el blog, donde hablaba de mis “manías” acerca de dejar o no las historias a medias (si pincháis aquí os llevará a ella).

  En fin, como decía, una frase en un libro puede significarlo todo, para bien o para mal; igual que en la vida. Unas simples palabras en un momento dado pueden cambiarlo todo; aunque esto abriría otro debate que tal vez habrá que dejarlo para otra ocasión.

  ¿Y a vosotros? ¿Qué comienzos de novelas os han atrapado y/o se han convertido en vuestros favoritos? 

  Por hoy me despido. Gracias por estar ahí.

  Hasta el martes que viene. ¡Feliz semana!

 

 

PD: Nunca dejéis de soñar.

martes, 22 de septiembre de 2026

LOS PERSONAJES SECUNDARIOS

  ¡Hola! ¿Cómo estáis?

  La semana pasada hablamos de esos personajes que nos enamoran y los definíamos como nuestros crush literarios. Hoy quiero seguir con un tema similar, pero relacionado con una clase de personajes concretos a los que también hice referencia entonces: los secundarios. Casi siempre se habla de los protagonistas y de los antagonistas -para que nos entendamos-. Sin embargo, creo que a veces -por no decir casi siempre-, el papel de un personaje secundario es crucial para que la historia evolucione y llegue hasta el final, incluso para que funcione. En algunas ocasiones podríamos decir que casi se convierten en imprescindibles.

  Estaréis de acuerdo conmigo si digo que existen historias en las que apenas hemos visto intervenir a un personaje y, sin embargo, nos ha llegado al corazón. Aun después de leer el libro, lo recordamos como uno de los papeles más importantes. Esto es porque, sin ocupar el centro de la historia, tienen una fuerza especial, logran despertar ternura, admiración y, además, consiguen estar casi a la altura del protagonista, sin serlo.

  Como decía, hay secundarios que se convierten en necesarios: los que sostienen al héroe cuando flaquea, los que aportan humor en los momentos más tensos, los que dicen justo lo que necesitábamos leer en ese momento o, por otro lado, los que, simplemente, nos hacen sentir acompañados. Y lo bonito es poder conectar cada lector con uno distinto. En ocasiones nos conquistan, aunque solo aparezcan un par de veces en la trama, pero dejan una frase brillante que nos cala y consigue que lo recordemos para siempre.

  Lo cierto es que, si nos parásemos a pensar, existen muchos personajes secundarios que entrarían dentro de esta “categoría” especial. Por ejemplo, podrían estar entre los favoritos de muchos lectores: Sancho Panza, en “El Quijote de la Mancha”; Aragorn, en “El Señor de los Anillos” -muchos lo ven como protagonista, pero en realidad es secundario en la estructura de la obra-; Úrsula Iguarán, en “Cien años de soledad”; Fermín Romero de Torres, en “La sombra del viento”...

  Al final, esta clase de personajes también diríamos que los encontramos en nuestras vidas. Hay personas que no están en el centro de todo, quizás no saben lo que nos pasa a cada minuto; sin embargo, nos hacen falta. De hecho, se convierten, de alguna manera, en nuestros “imprescindibles”. Esto es así porque representan esa parte silenciosa de nosotros, pero necesaria en cualquier historia; real o ficticia.

  ¿Y vosotros? ¿Tenéis algún personaje secundario -literario- que recordéis con cariño?

  Por hoy me despido. Gracias por estar ahí.

  Hasta el martes que viene. ¡Feliz semana!

 

 

PD: Nunca dejéis de soñar.

martes, 15 de septiembre de 2026

EL "CRUSH LITERARIO": ¿QUÉ ES?

  ¡Hola! ¿Cómo estáis?

  Hoy quiero hablaros de un término que, aunque cada vez se escucha más, reconozco que yo no lo había utilizado nunca: el crush literario. Vivimos un momento en el que los conceptos en inglés se van colando en nuestro día a día para definir sensaciones que quizá antes describíamos sin ponerles etiqueta. Sin embargo, he de admitir que, en este caso, la etiqueta tiene su encanto.

  Un crush literario es ese personaje que nos enamora, que nos despierta admiración, ternura o curiosidad. Ese protagonista -o secundario, que también los hay maravillosos-, que aparece en una novela y, de repente, nos engancha un poco más de la cuenta. Puede ser por su forma de hablar, por cómo mira, por su historia personal o, tal vez, por sentirnos, de alguna manera, identificados con él por lo que nos inspira o nos remueve por dentro.

  Existen muchos tipos de crush literarios: los que nos conquistan, los que nos hacen reír, los que nos protegen desde la ficción, los que nos enseñan algo importante o incluso aquellos que nos rompen el corazón y seguimos queriéndolos igual. Cada lector tiene los suyos, y cada uno llega en un momento distinto de la vida.

  No me lo había planteado, pero he de confesar que a mí esto me ocurre con casi todos los personajes de las novelas de Nicholas Sparks (Colby Mills, en "Un mundo de ensueño"; Noah Calhoun, en "El cuaderno de Noah"; Adrianne y Paul, en "Noches de tormenta"...). En realidad, podría decir que son esos pasajes que solo sabe crear él y que, de una forma u otra, consiguen hacernos soñar. No obstante, sin un personaje bien construido y que nos llegue al corazón, es complicado conseguir provocar este tipo de sensaciones. 

  El saber describir una mirada, sentir cómo el silencio habla en pocas líneas y el apreciar cómo se nos eriza la piel en una escena en la que parece que seamos parte de ella no es fácil; pero si además interviene un personaje que nos conquista, el éxito de la historia está más que garantizado. De hecho, es probable que no la olvidemos y recordemos a esos “protagonistas” con cariño y de un modo especial.

  Al final, un crush literario no deja de ser una forma bonita de reconocer que la literatura nos despierta un tipo de sentimiento diferente, que los personajes pueden convertirse en compañía y que, a veces, nos regalan emociones que permanecen mucho después de cerrar el libro. Podríamos referirnos a estas mismas sensaciones si ponemos como ejemplo películas en las que salgan actores o actrices que nos gustan; pero nos iríamos a otro tipo de debate del que quizás hablemos en otra ocasión.

  ¿Y vosotros? ¿Habíais utilizado este término? ¿Tenéis algún crush literario?

  Por hoy me despido. Gracias por estar ahí.

  Hasta el martes que viene. ¡Feliz semana!

 

PD: Nunca dejéis de soñar.

martes, 8 de septiembre de 2026

RELATO EN EL DIARIO DE TERUEL: "LA DECISIÓN DE JOSEFA"

  ¡Hola! ¿Cómo estáis?

  Hoy quiero compartir con vosotros un nuevo relato, titulado: "La decisión de Josefa". Lo escribí para la Sección “Cartografía en la sombra” del Diario de Teruel. Hacía dos años que no habilitaban este tipo de contenido (en aquella ocasión se llamaba "Espejo de tinta" pero tenía el mismo fin) y cuando me preguntaron si quería volver a colaborar no me lo pensé -tal y como hice en 2023, que lo subí también al blog (si pincháis os llevará al relato que envié entonces, al que hago referencia, titulado: “El reflejo en el agua”)

  Nos exigían un tema muy concreto del que hablar: “el eclipse” (qué raro, jeje…) Y la imagen, esta vez, la hice yo con la IA -en aquel año la facilitaba la Sociedad Fotográfica Turolense y el relato tenía que estar inspirado en ella-.

  Me lo publicaron hace unos días y la verdad es que me hizo mucha ilusión, por eso quiero compartirlo con vosotros. Deseo que os guste:

LA DECISIÓN DE JOSEFA:

Todos estaban ilusionados con el eclipse. Era casi una fiesta. Pero para Josefa significaba algo muy distinto. Desde 1959 no había vuelto a tener esa sensación: una mezcla de temor y nostalgia. Vivía con su hija y sus nietos, y había cumplido ochenta y siete años. La misma edad que tenía entonces; la primera vez que vivió un eclipse como aquel. Sabía que, si se exponía a esa penumbra, su destino podía cambiar de nuevo. La gente decía que aquel fenómeno era único y, en cierto modo, tenían razón.  

Se lo habían explicado muy bien cuando ella apenas tenía diez años, lo recordaba a la perfección. Estaba sentada a la mesa de la cocina, junto a su madre. En el exterior, el sol caía sobre los campos y el aire olía a trigo y a petricor. Pero, dentro de la vivienda, había un silencio anómalo, expectante por lo que estaba a punto de pronunciarse en aquella casa. 

—Hija mía, hay algo que debes saber. Se trata de un suceso que ocurre en ciertas generaciones a una edad determinada. Durante siglos hemos mantenido el ritual, por eso deberás elegir. Es importante que seas consciente de que esto cambiará tu vida.

Tras pronunciar aquellas palabras, le entregó una caja cerrada con un candado. Después, le explicó lo que contenía. Enseguida comprendió el significado.

En el eclipse de 1959, cuando ella cumpliese ochenta y siete años, no debía presenciar aquel suceso si quería seguir siendo quien era. De lo contrario, su efecto terminaría adueñándose de ella.

El dos de octubre de ese año, en el mismo instante en que la luna cubrió al sol, Josefa, que entonces vivía sola y no había tenido descendencia, tuvo claro qué hacer: decidió exponerse al eclipse para seguir con la tradición que su madre le había contado. Mientras todos disfrutaban de aquel espectáculo, ella fue percibiendo distintas sensaciones en su cuerpo. Primero, sintió una presión en el pecho. A los pocos segundos, su corazón comenzó a latir muy rápido; como nunca antes lo había hecho. Después, volvió a palpitar lento; demasiado, quizás, para poder caminar. Sin embargo, al finalizar el eclipse, aunque con dificultad, logró llegar a casa. Cuando cerró la puerta, Josefa caminó hasta su habitación y se tumbó en la cama, sintiendo cómo el sueño le vencía. Dos horas después, al abrir los ojos, se había convertido en una jovencita de veinte años.

Su madre le había dejado las instrucciones precisas para conseguir una identidad nueva, desaparecer sin dejar rastro y, lo más importante, empezar de cero sin que nadie sospechara. Y lo hizo. Se transformó en otra persona y se marchó a vivir a una nueva ciudad.

Ahora, en 2026, la historia se repetía. De nuevo, tenía ochenta y siete años. La edad de la decisión. Y el eclipse estaba a punto de llegar. Pero esta vez era distinto, porque sí tenía hijos, incluso nietos. Y sabía que, si se exponía de nuevo, volvería a tener veinte años. Entonces, se vería obligada a desaparecer. Otra vez. Y, al hacerlo, mantendría el ritual.

Aquel día amaneció extraño. El clima se concebía distinto, como si no perteneciera al verano. Los hijos de Josefa ya habían cogido sitio para todos. De hecho, estaba reservado desde hacía meses. Existían varios puntos desde donde verían muy bien el espectáculo celeste, y no querían perdérselo.

—Vamos, mamá. El eclipse está a punto de empezar —decía Ana mientras abría la puerta para que salieran sus hijos, al tiempo que se ponía la chaqueta.

—Adelantaos. No tardaré.

Ana miró a su madre con desconcierto, pero hizo lo que le pidió. Junto con sus hijos, caminó hasta el lugar donde habían reservado el sitio para ver el esperado acontecimiento. Josefa, desde la ventana, observó a su familia alejarse.

Había llegado el momento de tomar una decisión.

Inspiró hondo, miró al cielo y pidió perdón en silencio. Sin pensarlo más, cerró todas las cortinas, fue a su dormitorio, bajó la persiana y se sentó en la cama. Era consciente de que, si salía en el momento concreto del suceso, el proceso iba a comenzar. Pero también sabía que, si lo evitaba, todo seguiría igual. A pesar del eclipse que sucediese en 2027, ya no tendría la misma edad. Además, quién sabe si estaría viva para entonces.

La mayoría de la gente se reunía a las afueras del pueblo; pero también se encontraban muchos vecinos en la plaza. Allí había música, comida y, sobre todo, mucha emoción. El Ayuntamiento había repartido gafas especiales. Los niños corrían de un lado a otro. Los adultos miraban hacia arriba esperando un milagro. Ana llegó con sus hijos y pudo sentarse con ellos al lado de sus hermanos. El tiempo apremiaba y Josefa seguía sin aparecer. La buscaba entre la gente; pero no la veía.

Entonces ocurrió. Primero, se sintió un aire frío; demasiado, tal vez, teniendo en cuenta que era agosto. Después, un silencio sepulcral. A continuación, el cielo parecía cambiar de color: un violeta íntimo, un gris metálico, un azul profundo. La luz se volvió tenue, como si el mundo estuviera apagándose para convertirse en otra cosa. La luna comenzó a avanzar despacio, hasta colocarse delante del sol. El cielo se volvió de un negro penetrante, casi absoluto. La corona solar brillaba alrededor de la luna; era un anillo blanco espectacular, casi cobraba vida. La gente comenzó a aplaudir. Después, se escaparon lágrimas y silbidos de felicidad. La alegría inundó cada rincón de las calles, y las miradas fueron cómplices de algo muy especial. Ana, pese a disfrutar del momento, seguía pensando en su madre. No se iba a presentar y, por alguna extraña razón, ella lo sabía.

Un minuto después, la luz regresó. El eclipse había terminado.

La familia no tardó en regresar a casa, preocupada por si había pasado algo. Al llegar, Ana vio a Josefa salir de su habitación:

—Mamá, ¿qué haces? ¡Te has perdido el eclipse!

—Bueno… el año que viene tendré otra oportunidad.

Solo ella conocía el significado de sus palabras. Su hija ignoraba por completo aquel ritual; Josefa jamás fue capaz de explicárselo, pero ya no tendría que hacerlo.

Había decidido quedarse.


  ¿Qué os ha parecido? Espero vuestras opiniones.

  Dejo por aquí también el enlace al diario de Teruel:

https://www.diariodeteruel.es/cartografia-en-la-sombra/la-decision-de-josefa

  Por hoy me despido. Gracias por estar ahí.

  Hasta el martes que viene. ¡Feliz semana!

 

 

PD: Nunca dejéis de soñar. 

martes, 1 de septiembre de 2026

SEPTIEMBRE. NUEVOS OBJETIVOS

  ¡Hola! ¿Cómo estáis?

  El verano está llegando a su fin; quizás todavía queden tardeos o noches para disfrutar en el exterior con una copa o un helado, pero somos conscientes de que la época estival -por suerte o por desgracia-, tiene los días contados. Además, como dato a añadir, hoy comenzamos septiembre, por lo que este mes tendrá cinco martes, algo que no ocurre siempre.

  Cada vez que llega esta época me invade la misma sensación: es como un inicio, un momento en el que nos planteamos nuevos objetivos y pequeños cambios en nuestro estilo de vida -o al menos lo intentamos-. Siempre he pensado que, en realidad, el año empieza en septiembre: nuevo curso, nuevos proyectos, nuevos propósitos. Quizás esto daría para otro debate, seguro que encontraríamos multitud de opiniones.

  He de admitir que, cuando termina agosto, noto una sensación distinta, como si el mundo se recolocara después de semanas de luz intensa, días largos -y circulación descontrolada-. Las calles recuperan su ritmo, los horarios se ajustan y hasta el aire se siente diferente. Tal vez por eso septiembre invita un poco a la reflexión y, al mismo tiempo, también trae consigo cierta nostalgia. De alguna manera nos empuja a replantearnos ciertos hábitos o incluso a tomar decisiones.

  En la vida surgen transformaciones que no siempre esperamos y, en ocasiones, somos nosotros quienes las provocamos al tomar decisiones o alcanzar determinados objetivos. Creo que septiembre es un buen mes para replantear todo esto y trazar nuestro camino. Comienza el curso, “la vuelta al cole” y esas obligaciones que van unidas a la rutina. Y en medio de todo ese movimiento, siempre hay pequeños detalles que nos devuelven la ilusión: volver a empezar un proyecto, retomar hábitos que nos hacen sentir bien o, simplemente, recuperar esa sensación de orden que el verano deshace un poco. Puede resultar duro regresar a todo lo que implica, pero a veces es necesario para avanzar.

  De todos modos, ya sabéis que lo importante es seguir adelante y disfrutar de lo que tenemos hoy, sin pensar en lo que termina sino en lo que vendrá.

  ¿Y vosotros? ¿Os planteáis nuevos objetivos con el “comienzo de curso”?

  Espero que comencéis el mes de septiembre con motivación, ganas e ilusión.

  Por hoy me despido. Gracias por estar ahí.

  Hasta el martes que viene. ¡Feliz semana!

 

PD: Nunca dejéis de soñar.

martes, 25 de agosto de 2026

"PEQUEÑOS MILAGROS", DE NICHOLAS SPARKS

  ¡Hola! ¿Cómo estáis?

  Este verano ha estado lleno de historias -literarias-. Por eso en la última entrada del blog del mes de agosto no podía dejar de hablar de otro gran escritor -cada año sabéis que me acompaña-, y se trata de Nicholas Sparks. Como una tradición, en la época estival leo una nueva novela de mi autor favorito. Y es que un verano sin una novela romántica, para mí, no es un verano. Quizás sean manías…

  Si bien es cierto, he de confesar que esta historia no me ha conquistado como tantas otras. Es muy diferente a otros libros que ha escrito y tal vez esperaba sentir más esa “magia” del amor -tal y como acostumbra a transmitirla con su estilo tan personal e íntimo-. Sin embargo, me ha faltado más profundidad para poder ponerse al nivel del resto de sus obras en este sentido.

  Todas las historias/libros/novelas de Nicholas Sparks la verdad es que tienen su grado de tristeza y de drama... Siempre ocurren catástrofes, cosas horribles que nos llegan a emocionar y a sacar alguna que otra lágrima; pero siempre tiene una parte a lo largo de la historia que compensa con creces todo lo terrible que a la vez está contando. Sin embargo, en este libro el porcentaje de una parte y la otra distan mucho de compensarse.

  He de confesar que me ha costado más el terminar este libro que cualquier otro. No es tanto una historia de amor propiamente dicha -aunque por supuesto existe-, sino que habla sobre la vida, el amor hacia la familia, las pérdidas y el dolor. Quizás por eso me ha costado un poquito más. Hay escenas muy duras y experiencias del protagonista difíciles de asumir. Los libros de Nicholas Sparks siempre se han caracterizado por esa parte de drama; pero, a la vez, por ese romanticismo predominante que te envuelve y te engancha a la historia. Sin embargo, esta trama tal vez se aleja un poco de ese idealismo y podríamos decir que es más realista. No es que no me haya gustado, es solo que en esta época veraniega espero de él una historia de amor completa y me ha faltado un poco esa parte.

  ¿Y vosotros? ¿Qué habéis leído este verano?

  Por hoy me despido. Gracias por estar ahí.

  Hasta el martes que viene. ¡Feliz semana!

 

PD: Nunca dejéis de soñar.