martes, 27 de octubre de 2026

FIN DE OCTUBRE, NUEVAS LECTURAS

  ¡Hola! ¿Cómo estáis?

  El fin de semana pasado cambiamos la hora y, aunque cada año nos quejamos un poco, lo cierto es que el otoño tiene algo especial. De repente, cuando pasan las seis de la tarde ya parece de noche, el aire se vuelve más frío y nuestra casa empieza a ser ese lugar donde apetece estar. Es curioso cómo un simple gesto -mover las agujas del reloj una hora hacia atrás- puede cambiar tanto nuestra percepción del día. Parece que se acorta, que se recoge, y que nos invita a bajar el ritmo.

  Hay quien dice que con el frío se lee más. Y quizá tengan razón, aunque aquí abriríamos un gran debate sobre el tema. Cuando el verano se va y ya no hay terrazas llenas ni paseos eternos, cuando la luz dura menos y la calle ofrece cada vez menos planes, la lectura es nuestra "alternativa” para llenar esos espacios en los que todos necesitamos respirar. De alguna manera, podríamos decir que se convierte en una vía de escape, una especie de refugio cálido donde necesitamos entrar. Creo que el otoño tiene ese encanto: nos empuja a buscar momentos de “mantita y sofá” con un libro entre las manos, mientras vemos por la ventana cómo el frío cubre las calles. Es como si en esa nostalgia que todos sentimos en esta época del año, tratemos de buscar una calma que nos lleve a sentir paz. 

  Por otro lado, el cambio de hora creo que tiene algo casi simbólico. Es como si nos dijera: “ya está, toca irse a casa”. Y quizás en ese retiro, muchos elijan un buen libro para desconectar. Porque cuando fuera llueve, hace viento o simplemente anochece demasiado pronto, hay un placer especial en encender una luz tenue y empezar un capítulo o una historia nueva. Es un pequeño ritual que quizás pueda acompañarnos un poco y evadirnos de la realidad, donde las semanas en el exterior se vuelven más grises y el interior más acogedor. 

  En verano leemos más dispersos: un rato en la playa, otro en la piscina, otro en el trayecto de un viaje... En otoño, en cambio, la lectura se vuelve más concentrada, más íntima. Quizás porque la casa nos envuelve, porque el silencio es distinto, porque la oscuridad llega antes y nos regala ese tiempo que parece robado al día.

  ¿Y vosotros? ¿Leéis más cuando llega el frío? ¿Os inspira el cambio de hora para empezar una nueva lectura?

  Por hoy me despido. Gracias por estar ahí.

  Hasta el martes que viene. ¡Feliz semana!

 

PD: Nunca dejéis de soñar.

4 comentarios:

  1. El otoño es una época perfecta para la lectura. Al resguardo del frío y de la lluvia, un libro es refugio perfecto a todos los niveles, una desconexión de obligaciones y preocupaciones que nos serena. Tienen un encanto especial las tardes de manta, café y libro. ¡Disfrutemos de esta época!

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    1. Estoy de acuerdo contigo, hay que disfrutar de esta época. ¡Gracias por leerme! ¡Un abrazo!

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  2. Hola Criss, como todo, el otoño tiene sus pros y sus contras, siempre me ha gustado por el color y el aroma que desprende, sin embargo, no me gusta porque después de haber vivido unos meses de luz y calor, vamos hacia la oscuridad y el frío y eso siempre me da tristeza, pero con la esperanza de que, otra vez para la primavera, siempre renace todo lo que habíamos perdido.
    En fin, cuídate mucho y gracias por estar ahí.
    Un abrazo.

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    1. No te falta razón. Esta época trae tristeza y nostalgia, pero también tiene esos colores y olores tan especiales. Cada estación tiene su encanto. ¡Gracias por leerme! ¡Un abrazo y cuídate mucho!

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