¡Hola! ¿Cómo estáis?
Este verano ha estado
lleno de historias -literarias-. Por eso en la última entrada del blog del mes
de agosto no podía dejar de hablar de otro gran escritor -cada año sabéis que
me acompaña-, y se trata de Nicholas Sparks. Como una tradición, en la época
estival leo una nueva novela de mi autor favorito. Y es que un verano sin una
novela romántica, para mí, no es un verano. Quizás sean manías…
Si bien es cierto, he
de confesar que esta historia no me ha conquistado como tantas otras. Es muy
diferente a otros libros que ha escrito y tal vez esperaba sentir más esa
“magia” del amor -tal y como acostumbra a transmitirla con su estilo tan
personal e íntimo-. Sin embargo, me ha faltado más profundidad para poder
ponerse al nivel del resto de sus obras en este sentido.
Todas las
historias/libros/novelas de Nicholas Sparks la verdad es que tienen su grado de
tristeza y de drama... Siempre ocurren catástrofes, cosas horribles que nos
llegan a emocionar y a sacar alguna que otra lágrima; pero siempre tiene una
parte a lo largo de la historia que compensa con creces todo lo terrible que a
la vez está contando. Sin embargo, en este libro el porcentaje de una parte y la
otra distan mucho de compensarse.
He de confesar que me
ha costado más el terminar este libro que cualquier otro. No es tanto una
historia de amor propiamente dicha -aunque por supuesto existe-, sino que
habla sobre la vida, el amor hacia la familia, las pérdidas y el dolor. Quizás por
eso me ha costado un poquito más. Hay escenas muy duras y experiencias del
protagonista difíciles de asumir. Los libros de Nicholas Sparks siempre se han
caracterizado por esa parte de drama; pero, a la vez, por ese romanticismo
predominante que te envuelve y te engancha a la historia. Sin embargo, esta
trama tal vez se aleja un poco de ese idealismo y podríamos decir que es más
realista. No es que no me haya gustado, es solo que en esta época veraniega espero
de él una historia de amor completa y me ha faltado un poco esa parte.
¿Y vosotros? ¿Qué
habéis leído este verano?
Por hoy me despido.
Gracias por estar ahí.
Hasta el martes que
viene. ¡Feliz semana!
PD: Nunca dejéis de
soñar.

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