martes, 2 de junio de 2026

OTROS MOMENTOS PERFECTOS

  ¡Hola! ¿Cómo estáis?

  La semana pasada hablamos de no esperar a ese “momento perfecto”, sino que hay que dedicarnos ratitos para hacernos sentir bien. Existen muchos tipos de “momentos perfectos”; también esos que no vuelven jamás. Ese en el que pensamos decir algo, pero guardamos silencio. Ese otro en el que íbamos a hacer algo en concreto y, sin embargo, decidimos dejarlo para otra ocasión. Pero esa ocasión no llega nunca… También hay momentos en los que la inspiración viene y, como es mi caso, se pueden escribir pequeños relatos en los que plasmas ese otro tipo de “momentos perfectos” a los que me refiero. No suelo escribir historias cortas, pero en este caso tuve que ajustarme a un tema concreto con una dimensión determinada. Hoy quiero compartirlo con vosotros. Lo titulé precisamente así: “El momento perfecto”. Ya me diréis qué os parece. 


 

“El anillo de luz se manifestó de forma lenta. Primero, un aire frío, impropio del verano; después, el cielo cogía aire para poder resistir, al tiempo que se vestía de un color azul profundo. La luna comenzó a avanzar despacio, hasta colocarse delante del sol. El eclipse envolvió al pueblo en una penumbra casi absoluta. Los vecinos contuvieron el aliento. Y, justo en aquel instante, cuando la oscuridad se adueñó de todo, Martín pensó que era el momento perfecto para no callar más su secreto. 

A su lado, la persona a la que amaba, emocionada, miraba al cielo. Entonces él no pudo aguantar más. Sus palabras fueron apenas un susurro, pero bastaron para ser escuchadas. Minutos después, la luz regresó. El eclipse había terminado y, con él, el peso de un sentimiento. Martín buscó sus ojos tratando de obtener una respuesta y, al encontrarse con ellos, descubrió un brillo especial; similar al de aquel aro celestial. Entonces, ambos se sonrieron”.

    Esta escena me recuerda a la película de “La boda de mi mejor amigo”, cuando Michael está hablando de su prometida a su amiga Julia, que esta quiere declararse pero él le cuenta algo así como: “Kimmy dice que, si amas a alguien y lo dices, lo dices ahí, en voz alta… porque de lo contrario, ese momento, pasa de largo…” (las últimas palabras las pronuncian los dos a la vez mientras se están observando y, de repente, se giran hacia un lado y dejan de mirarse). Como decía, en la vida nos encontramos con múltiples momentos en los que valoras hacer algo, o decir algo, pero no lo haces y, ese momento, no vuelve jamás. Una palabra a tiempo, una llamada, incluso una mirada o una simple sonrisa pueden cambiarlo todo… Tengo una amiga que dice que nunca nos planteemos en el presente una reacción/comportamiento que hemos mostrado en el pasado, puesto que estaremos haciéndolo desde otra perspectiva y otros sentimientos; sabiendo lo que ha pasado después. Si en ese momento no salió, es que tenía que ser así. 

  A veces es difícil luchar contra nuestros pensamientos/sentimientos, nuestras convicciones o, incluso, contra nuestras ansiedades. Estas últimas son las que nos paralizan e impiden actuar de una forma determinada, o pronunciar esa palabra que quizás se debió pronunciar entonces y, hoy, lamentamos no haberla dicho. La vida está llena de oportunidades, solo hay que saber cuál o cuáles elegir y ser capaces de hacerlo.

   ¿Qué os ha parecido el mini relato?

   Por hoy me despido. Gracias por estar ahí.

   Hasta el martes que viene. ¡Feliz semana!

 

PD: Nunca dejéis de soñar

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