¡Hola! ¿Cómo estáis?
Hace un tiempo hablamos
sobre si preferís leer con música de fondo o en completo silencio. Hoy quiero
retomar el tema de las preferencias y plantear algo un poco distinto… Como
sabéis, tengo la costumbre de publicar en el blog un día a la semana, en
concreto, los martes. Sin embargo, algunos de vosotros me habéis planteado la
idea de hacer un podcast en lugar de mantener el formato de la escritura -o incluso mantener las dos cosas-. No lo
había pensado, la verdad. Quizás porque soy demasiado clásica; o tal vez porque
el grabar algo y exponerlo para que lo escuche una audiencia ya lo descarté
hace años, cuando dejé a un lado mi sueño de ser locutora de radio.
Volviendo a la idea principal de la entrada de hoy, os pregunto: ¿qué formato os gusta más, el blog o el podcast? No es ningún secreto que los podcasts están viviendo su momento dorado. Cada vez aparecen más, de todos los temas imaginables, y se han convertido en compañeros perfectos para el día a día. A mí me recuerdan un poco a los audiolibros, cada vez más son aliados perfectos para poder escucharlos mientras damos un paseo, conducimos, cocinamos… cualquier tarea donde nos ayuden a sentirnos acompañados y pasar un buen rato. Como ya comenté cuando hablé de las ventajas de los libros narrados, los podcasts también tienen esa facilidad de poder incluirlo en nuestra rutina.
Por el contrario, el blog
requiere de otra cosa. Va unido a la necesidad de tener que buscar un hueco y detenerse
para poder leer un ratito con calma. Y esto, en un mundo en el que siempre
vamos con prisa, quizás puede parecer menos cómodo. Por eso tiendo a compararlo
con el formato del libro en papel y el de audio. Uno exige presencia, tal vez
incluso más atención; mientras que el otro permite que sigas con tu vida al
tiempo que la historia avanza sola. He de decir que no sé si esto es bueno del
todo, porque puede que tengamos que rebobinar en alguna ocasión ese “audiolibro”
-o podcast, en este caso-, para poder coger el hilo de la historia; aunque a
veces esto también nos pasa cuando leemos un libro y nos quedamos dormidos. Al retomarlo,
tenemos que echar varias páginas hacia detrás para saber dónde nos habíamos
quedado -seguro que os ha pasado en más de una ocasión-.
Lo que no podemos negar
es que los podcasts están de moda, pero pienso que el blog tiene algo que no se
puede replicar del todo. Creo que es más personal, más íntimo; a pesar de que en el podcast escuchemos la propia voz del que lo compone y eso, de alguna manera, nos acerque a esa persona -en el caso de que sea así y no sea otro el autor/guionista/creador del contenido de esa "emisión de audio"-. En mi opinión, la lectura permite matizar,
subrayar, volver atrás, detenerse en una frase que te llega o te gusta. Mientras
que el podcast, con su inmediatez, crea una sensación de compañía distinta, más
parecida a un programa de radio -o un audiolibro, como decía antes-. Supongo que, como siempre, habrá gustos para
todo. Hay quien prefiere escuchar mientras hace mil cosas y, por otro lado,
quien disfruta del acto de leer como un pequeño refugio. Y luego estamos
quienes saltamos de un formato a otro según el día, la energía, el humor o, lo
más importante y principal: la falta de tiempo.
¿Y vosotros, qué preferís:
blog o podcast?
Por hoy me despido.
Gracias por estar ahí.
Hasta el martes que
viene. ¡Feliz semana!
PD: Nunca dejéis de
soñar.

No hay comentarios:
Publicar un comentario