Sin embargo, muchos
lectores prefieren adentrarse en mundos completamente nuevos, y disfrutan de historias
y paisajes como los que relata J.R.R. Tolkien respecto a la Tierra Media en
"El Señor de los Anillos". Supongo que esto también depende un poco
del género del libro; ya que, si es una novela histórica, por lo general, es
preferible que se cuente de manera que se acerque lo máximo posible a la realidad.
Sin embargo, si leemos una historia fantástica, quizás esperemos que esos sitios
o esos “universos” sean totalmente imaginarios.
Es cierto que el
inventarse lugares tiene su encanto. Si el autor lo hace bien y crea mundos que
llegan a conquistar a los lectores -dentro de que son inventados, si son
creíbles-, tiene mucho ganado para que su obra se haga con un hueco en el
mercado. Además, el basar su novela en un mundo que no existe le da más
libertad para crear y moldearlo a su gusto, porque además tiene sus normas y
costumbres propias. De hecho, podrá ser adaptado a cualquier época o género siempre
y cuando tenga una cierta coherencia.
¿Y vosotros qué
preferís? ¿Lugares reales o inventados?
Por hoy me despido.
Gracias por estar ahí,
Hasta el martes que
viene. ¡Feliz semana!
PD: Nunca dejéis de
soñar.

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